Martin lo Sabe Todo


Capítulo 1: El deseo
Mayo 23, 2008, 9:49 am
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Jaime llevaba gafas. Su pelo como el azabache, negro, mas negro que el carbón, parecía hasta peinado de lo aplastado y liso que lo tenia incluso recién levantado.

Era un dia triste, a pesar de todo. Jaime no aprobaba. Sacaba las asignaturas justas en las recuperaciones. No le gustaba estudiar. Desde muy pequeño, había sido codicioso, sin saber muy bien lo que era, y ávaro, sin conocer apenas el poder.

Salía del colegio, era un martes cualquiera, iba de camino a casa, a paso lento, pues la prisa no le seguía en el camino a su morada. Una martes cualquiera. Había madrugado, tomado su diario vaso de leche con galletas rancias, cogido su pesada mochila, en la que llevaba libros, montones de libros, y directo al colegio. Pero estos libros, no eran los libros de la escuela. Eran libros, que cualquiera de su edad, hubiera aborrecido hasta no poder más. Eran libros aburridos, que no tenían aplicación aparente en un niño de 13 años. Libros totalmente desinteresados. Eran libros de motores, bujías, coches, motos, e incluso aviones. A menudo pensaba, que si su profesor de historia, en vez de hablar de Felipe V, hablase de cómo funciona un motor, de cómo la gasolina puede hacer mover un coche, cuando ni 30 de los mejores caballos romanos lo hubieran hecho con tanta fuerza y destreza, prestaría atención, y sacaría incluso sobresalientes.

Pero Enrique, su profesor de historia, seguía hablando incesantemente de cómo los reyes se cedían unos a otros sus reinados tras su muerte, mientras su pueblo se moría de hambre. Su voz era ronca, y se metía en la cabeza como el más molesto malsonar de una mosca cojonera atrapada en una oreja cualquiera.

Pero Jaime, había desarrollado una técnica superior al resto de sus compañeros, y era totalmente capaz de evadir la realidad, totalmente capaz de hacer oidos sordos a aquella profunda voz, y concentrarse en sus cosas, cosas que eran realmente importantes. En las largas clases de historia, aprendía muchísimo. Aprendía un día cómo funciona una bujía, para qué servía, o como la gasolina explota dando movilidad a un motor, que a su vez, pondría en movimiento 4 ruedas que soportarían un gran peso.

En cuanto a las matemáticas, no le desagradaban del todo. Era lo unico que aprobaba, y la única clase en la que no sacaba sus libros de motor.

Jaime no era tonto. De hecho, con un poco de motivación, podria estar entre los mejores de la clase. Pero no. El sabía, que no habia nacido para estudiar a Felipe V, que no le importaba nada cuanto ocurría a su alrededor. Solo le gustaban los coches. Vivía para los coches. Su vida, eran los coches, y todo aquello que tuviera un motor y se moviera. Lo que más ansiaba en su vida, era poder tener los 18 años para poder conducir. De hecho, ya había empezado a ahorrar, con la poca paga que sus padres podían darle, y trabajando no muy duramente en el campo, en el pueblo en el que vivía, en la comunidad de Toledo, había conseguido juntar no mas de 200 euros.
No tenía amigos. Llevaba poco menos de un año en aquel pueblo, y no hablaba mucho. A veces salía a pasear, solo, con la única motivación de disfrutar por fuera todo lo que podría ser disfrutado un vehículo de 4 ruedas. Conocía hasta el mínimo detalle de su motor, su cilindrada, su fuerza, incluso reconocía varios modelos de coche solo por como sonaban.

A los 13 años, ya tenía muy bien sabido hacia donde se dirigiría su vida. Sabía que trabajaría rodeado de coches. Coches nuevos, coches viejos, coches potentes, coches caros, coches estropeados por los años. No sabía exactamente como, pero acabaría envuelto entre coches. Aunque no se le pasó por la cabeza ni una sola vez, ni siquiera en los sueños más retorcidos, la manera en la que acabaría rodeado por estos coches.

Solía imaginarse compitiendo en las carreras más rapidas de todo el planeta, pisando a fondo el acelerador, notando como la adrenalina le recorría la sangre, y sintiendo, para lo que él había nacido.

Los 18 años quedaban muy lejos. Sólo podía esperar. Ahorrar para el mismo día que obtuviera su mayoría de edad, pudiese tener su su coche. Estudiar desde bien pronto todo lo relacionado con el motor, para llegado el día, estar preparado. Pero le quedaban 5 años de espera, y demasiado poco que aprender.


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